la espera

 
      ya ves
      aquí estoy
      más bien tranquila
      afilando con un lápiz
      la daga que rasgue
      el falso velo del alma

      y seguiré
      igual de tranquila
      fumando el pitillo
      que encienda la hoguera
      donde arda la huella
      de nuestros pasos

      tranquila
      si cabe, más tranquila
      junto al vino
      que embriague la sed
      de nuestra avaricia
      con olvido